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Los mejores y peores quesos para cuidar tu hígado graso: ¡Descúbrelos!

Los mejores y peores quesos para cuidar tu hígado graso: ¡Descúbrelos!

Tipos de queso recomendados para personas con hígado graso

Importancia de la alimentación en la esteatosis hepática

El diagnóstico de hígado graso obliga a muchas personas a redefinir su alimentación diaria, con especial atención a las fuentes de grasas saturadas y a los alimentos que pueden incrementar el trabajo de este órgano. Una de las preguntas habituales en estas circunstancias es si se puede seguir consumiendo queso, un alimento presente en muchas mesas del mundo. Según la American Liver Foundation, la clave está en la moderación y en la elección adecuada de los tipos de queso, favoreciendo aquellas variedades con menor contenido graso.

La esteatosis hepática, también conocida como hígado graso, se manifiesta cuando se acumula un porcentaje excesivo de grasa dentro de las células hepáticas. De acuerdo con la American Liver Foundation, la dieta juega un papel determinante en la progresión de esta enfermedad, ya que un exceso de calorías provenientes de grasas saturadas o azúcares simples puede acelerar el deterioro del hígado.

Evitar productos ultraprocesados, embutidos grasos y quesos curados ayuda a reducir el riesgo de complicaciones. En cambio, priorizar grasas saludables como las presentes en el aceite de oliva o los frutos secos contribuye a mejorar la función hepática. Incorporar lácteos bajos en grasa, según informó la American Liver Foundation, se considera seguro siempre que se respeten las porciones y el balance general de la dieta.

Tipos recomendados de queso para hígado graso

  • Queso fresco bajo en grasa: Es uno de los más recomendados por su bajo aporte calórico y de materia grasa. Presenta textura blanda y sabor suave, y se adapta fácilmente a ensaladas o desayunos ligeros.
  • Requesón o ricotta ligera: Con un perfil bajo en grasas y de fácil digestión, el requesón o ricotta ligera destaca debido a su buena proporción de proteínas de alta calidad. Puede emplearse en recetas tanto saladas como dulces.
  • Queso cottage: Alternativa muy valorada por su bajo contenido graso y su aporte elevado de proteínas. Resulta indicado para quienes buscan mantener o perder peso, un factor relevante en el tratamiento del hígado graso.
  • Queso batido 0 % materia grasa: Opción práctica y versátil, apta para untar o combinar con frutas y cereales. Su contenido graso es casi nulo y puede incluirse en una dieta equilibrada.
  • Quesos tipo Burgos bajos en grasa: Algunos quesos de este tipo, fabricados a partir de leche desnatada, respetan los límites de grasa recomendados por especialistas en nutrición hepática.
  • Quesos especiales bajos en lactosa y grasa: En las tiendas especializadas han surgido productos como el queso Lleugeret de cabra, que aporta solo 20 % de materia grasa y carece de lactosa. Esta clase de quesos artesanos se dirige a quienes deben cuidar su salud digestiva y hepática sin prescindir completamente del sabor.

El consumo de quesos bajos en grasa, como los tipos frescos o cottage, permite obtener los beneficios del lácteo sin avances negativos en el hígado graso.

Tipos de queso a evitar para personas con hígado graso

  • Quesos curados y semicurados con alto contenido graso: Manchego, gouda, grana padano, parmesano y zamorano presentan porcentajes de entre 25 % y 40 % de grasa. Su consumo frecuente no se recomienda para quienes buscan reducir el avance de la esteatosis.
  • Quesos azules: Variedades intensas como roquefort, cabrales o gorgonzola combinan alto contenido graso con gran cantidad de sal. Estos quesos figuran entre los menos aconsejables para quien padece afecciones hepáticas.
  • Quesos grasos para untar y fundidos: Las versiones cremosas o untables suelen incluir aditivos y elevados niveles de sodio y grasas no saludables.

Las personas con hígado graso deben limitar o evitar los quesos curados y grasos para reducir el daño hepático.

Consejos para el consumo de queso en hígado graso

  • Control de las porciones: Las raciones no deben superar los 30-50 gramos, adaptándose siempre al plan nutricional indicado por el especialista.
  • Priorizar acompañamientos saludables: Combinar con vegetales, ensaladas o alguna pieza de pan integral ayuda a mantener el balance energético y la saciedad.
  • Evitar exceso de sal: Muchos quesos ya contienen sodio suficiente, por lo cual no se aconseja agregar sal adicional ni consumirlos junto a alimentos salados.
  • Leer etiquetas: Consultar el aporte de grasa y calorías en el envase favorece elecciones informadas. Los productos “light” pueden ser una mejor alternativa si su contenido en sodio no es elevado.

Conclusión

Es fundamental elegir con cuidado los tipos de queso que se consumen en caso de hígado graso, priorizando aquellos con bajo contenido graso y evitando los más grasos y salados. La moderación y la elección consciente pueden contribuir a mantener la salud hepática en óptimas condiciones.

Principales puntos a recordar:

  • Consumir quesos bajos en grasa como el fresco o cottage.
  • Evitar quesos curados, azules y grasos para reducir el daño hepático.
  • Controlar las porciones y priorizar acompañamientos saludables.
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