Nueva Caravana de Migrantes Rumbo a la Ciudad de México
Participantes y Objetivos
Una nueva caravana de migrantes partió hacia la Ciudad de México la semana pasada, criticando la falta de atención de las autoridades federales al salir de Tapachula, Chiapas.
Los participantes son principalmente extranjeros de Haití, Venezuela, Cuba y Centroamérica que se reunieron en el estado más al sur de México, donde se sintieron atrapados sin perspectivas de trabajo.
Con aproximadamente 800 personas, la caravana había llegado a Pijijiapan, a una distancia de 133 kilómetros, para el martes por la mañana, viajando principalmente de noche para evitar el calor y la humedad predominantes.
Un portavoz del grupo dijo a Uno TV que el objetivo de la caravana sigue siendo llegar a la capital para presentar solicitudes de regularización de visas, tras lo cual continuarían hacia estados del norte en busca de oportunidades laborales.
El grupo insiste en que no participará en negociaciones intermedias en el camino, afirmando que prefieren hablar con las autoridades federales en la Ciudad de México.
Problemas de Salud y Críticas
Activistas que atienden a los migrantes han documentado problemas de salud entre los miembros de la caravana, incluyendo deshidratación, lesiones en los pies e infecciones estomacales.
Uno TV informó que el Instituto Nacional de Migración ha intervenido en varios casos después de que los viajeros experimentaron complicaciones de salud durante el trayecto.
El lunes, cientos de migrantes que no salieron con la caravana principal y se quedaron en Tapachula fueron acompañados por activistas y líderes religiosos, destacando el fenómeno migratorio al recrear la Pasión de Cristo.
Luis Rey García, director del Centro de Dignidad Humana, criticó a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) por no cumplir con sus responsabilidades.
Críticas a las Políticas de Deportación
También hubo críticas vocales a las políticas de deportación de Donald Trump. Los participantes que se quedaron en Tapachula, incluidos deportados de los EE. UU., quemaron una efigie del presidente estadounidense.
Entre los presentes en Tapachula estaba el cubano Orlando Guillen Moro, quien dijo que fue separado de su familia por las políticas de Trump y enviado a un tercer país donde él y otros “enfrentan situaciones adversas como el odio y la discriminación”.
“Estamos experimentando lo que Nuestro Señor Jesucristo pasó”, dijo, “y necesitamos una luz que nos guíe para sentirnos como seres humanos.”
Raúl, otro migrante cubano, dijo que esperaba que las autoridades mexicanas se dieran cuenta de que muchos de los extranjeros simplemente quieren tener la oportunidad de quedarse en el país y encontrar un trabajo.










